Septiembre: Volver a empezar

Publicado el 10 de septiembre de 2025, 10:29

Estoy segura de que no estoy sola cuando digo que para mí el año empieza el 1 septiembre

Me pasa desde pequeña. Septiembre tiene algo especial: el olor a nuevo. Da igual lo que estrenemos: zapatos, libros o proyectos. Este volver a empezar trae consigo dos cosas imprescindibles para ser feliz: Esperanza e ilusión.

En mi actual etapa vital (soy madre de cuatro niños pequeños), la ilusión y las esperanzas se multiplican. Ya sea por vivir junto a ellos experiencias tan inolvidables o por, dicho sin tapujos, la sensación de descanso que noto cuando todos han vuelto al colegio. La maravillosa rutina vuelve a reinar en casa y yo puedo volver a hacer introspección. 

Como creo que os puede inspirar mi pequeña lista de las cosas que me gusta hacer para celebrar el inicio del año mental, así que os las dejo por aquí:

ME CUIDO

Con el paso de los años me he dado cuenta de que el secreto del éxito para las personas que cuidamos de otras es, precisamente, el autocuidado. Es un círculo virtuoso: "Me cuido para cuidar bien. Cuando soy feliz, hago feliz a los demás".

  • Organízate bien y con antelación.  Buen momento para estrenar agenda o cuaderno. Planea el mes de forma coherente y realista, pero buscando el equilibrio entre la productividad y el descanso. A mí me ayuda mucho poner por escrito las cosas; si a ti también, este es el momento. Todo adquirirá orden y sentido.

  • Date tiempo para ti misma. Ya sea dar un paseo o ir a la peluquería (yo ya tengo cita); después de tres meses de "vacaciones", las madres necesitamos un reseteo físico y mental. En tu caso, si cuidas de una persona mayor o enferma, también es un momento para iniciar un nuevo ciclo (creo que marcar etapas y rutinas puede ayudar también en esto). Fuerza ese momento para ti misma aunque resulte difícil.

Otros planes sencillos que se me ocurren son tomar un café con una amiga (acompañado de una larga charla sin mirar el reloj) o tomar un baño de espuma en casa aunque sean las diez de la mañana.

 

LES CUIDO

Pocas cosas pueden llenar tanto el alma como la entrega desinteresada a los demás. Esto es el verdadero amor. Puede ser a tu marido, a tus hijos, a tus padres, a tus abuelos, a tus amigos o, incluso, a tus vecinos (o los desconocidos si cuentas con un corazón tan desprendido).

  • La cocina como el lenguaje del amor.  Pocas cosas son tan satisfactorias como reunir a la gente que quiero alrededor de una mesa. Preparar una comida especial de temporada y poner una mesa bonita. Si quieres el éxito absoluto, apaga la TV y aleja los móviles lo más posible. Me gusta mucho reservar recetas especiales para cada época del año como una forma de vivir también los dones de la naturaleza y de vivir conforme a las estaciones (quiero hacer pronto una entrada en el blog sobre mis recetas favoritas de septiembre).

  • Es especial y este es su momento.  Aunque parezca complicado (y lo es), intento reservar un momento especial y en exclusiva con cada persona a la que quiero. No es necesario que sean grandes planes, solamente que esa persona sienta que tiene toda tu atención. Desgloso aquí algunas ideas para este mes: 

- Con el marido: Hacemos a menudo citas caseras. Intentamos que sea al menos una vez por semana y se componen de copa de vino y algo de picoteo que no requiera mucha preparación ni limpieza posterior; así el cansancio nunca es excusa. Puede ser hummus, provolone, jamón ibérico... Lo importante es exprimir este ratito de conversación mirándonos a los ojos. 

- Con los hijos: Algo que no suele fallar en septiembre y que podemos transformar en un momento especial es comprar el material escolar (también vale ropa en caso de hijos más mayores). Aunque parezca duplicar trámites innecesariamente, si puedes hacerlo con cada hijo de forma individual y exclusiva, yo creo que es una oportunidad muy buena para hablar de las expectativas y preocupaciones frente al nuevo curso. Y también una bonita forma de lanzarles un mensaje subliminal de: "Ahora solamente tengo ojos y oídos para ti".

- Con los padres, abuelos, amigos: visita o llamada de al menos media hora (no vale la llamada de rigor ni el WhatsApp de turno). Aquí todo se cuece lento: les fabes y las relaciones personales. Regálales tu tiempo y tu atención, hazles ver que son importantes para ti. 

 

Como consejo o reflexión final quiero decir que, desde hace unos años, he empezado a ser consciente de que los móviles son vampiros de tiempo y atención. Nos roban muchos momentos de calidad y es importante saber aparcarlos la mayor parte del día para que no nos dominen. Sacarlos de la ecuación cuando estamos con nuestra familia o cuando nos planteamos descansar puede marcar una gran diferencia. 

Espero que mis ideas te hayan gustado. Nos encontramos pronto en otra entrada del blog. (D. M.)

 

Con cariño, 

Marina.

 

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